Siempre soñamos con ser volantines en nubes de carbón, pedazos de tiza en un pueblo de arena sin pan, una muchedumbre ardiente de palabras sigilosas, emputecidos con el destino e ironizaos con las cuecas de la festivalazo , una mujer chueca una sonrisa de palo en una pata con dientes me roza el labio bajo el ombligo como caníbal en el amazonas , rodeado de 500 caballos voladores sin alas y sin tiempo, una costumbre de la carne es volver al suelo, y las yemas de un barco misceláneo dice que no digas que no cuando te besen esperando un aplauso.
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