te dejo un beso en la mesa, en el descanso de tu litera, en la sonrisa de tus sabanas para que te toques con las gotas de tu ventana y que en cada reflejo mires las voces de mi corazón , que tiñe de furia la ciudad en la que nadie reza. te beso las mañanas , las noches puesto que por el abrazo de extrañas yo no me vendo.
de corazón y sin emoción , pero sincero como perro muerto, le confió mis palabras a tu boca como persas soñando en la fogata de culebras morbidas, en esas fiestas en las que nadie, pero nadie sale a bailar.
te quiero
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